Me equivoqué: Los fallos de diseño de mi Nissan Cabstar | PODCAST
El Podcast número 226 lo podéis encontrar aquí o buscándolo en cualquier plataforma de podcasting como iVoox, Spotify, YouTube, Apple Podcast…
Ni el diseño más diáfano y pensado al milímetro se libra de los errores: te prometo que hay cosas de mi Nissan Cabstar de las que me arrepiento.

No os voy a mentir: estoy encantado con mi camión Nissan Cabstar y, si tuviera que volver a camperizarlo desde cero, la distribución general y el concepto serían prácticamente idénticos. No pondría una cama fija ni levantaría paredes innecesarias. Sin embargo, tras casi cinco años de vivir y viajar a tiempo completo en él, es inevitable acumular aprendizajes.
Cuando diseñas tu primera furgoneta o te lanzas a la aventura de camperizar un camión, todo parece idílico sobre el papel. Pero el día a día en la carretera es el que dicta sentencia. Así que, si estás pensando en comprar una camper o estás en pleno proceso de diseño, ¡este episodio te interesa y mucho!
El gran debate de la nevera: ¿Son suficientes 40 litros?
Durante mucho tiempo defendí a capa y espada que mi nevera de 40 litros era más que suficiente. Mucha gente me decía: «Iñigo, es enana, ahí no te va a caber nada». Y yo respondía que, viajando solo, la nevera solía estar a la mitad. ¡Y no mentía! El problema es que el clima está cambiando y las olas de calor son cada vez más intensas y frecuentes.

Este pasado mes de julio tuve que pasarlo en Barcelona por motivos personales, y fue un auténtico infierno de humedad y calor. En esas condiciones extremas, no puedes dejar la fruta, la verdura, o cosas tan simples como el chocolate fuera, porque se echan a perder en cuestión de horas. Todo tiene que ir directo a la nevera, y ahí es cuando esos 40 litros se quedan cortos de inmediato.
Cuando entra otra persona al camión que come o se alimenta de forma distinta a ti (por ejemplo, mi prima, que quería meter dos litros de leche y un montón de productos frescos en la nevera), la situación se vuelve incómoda. Da bastante rabia tener que decirle a tu invitado en el supermercado: «Oye, por favor, no compres eso porque físicamente no va a caber».
- La solución para mi próximo camión: Aunque echaré de menos el utilísimo cajón que tengo justo encima de la nevera actual, en mi nuevo camión camper instalaré una nevera de 90 litros desde el suelo hasta la encimera. El 80% del tiempo me sobrará espacio, pero para esas olas de calor o cuando viaje acompañado, agradeceré enormemente tener ese desahogo.
El calvario absoluto: Por qué odio mi horno Dometic
Si hay algo de lo que me arrepiento con todas mis fuerzas, el elemento que sin duda más odio de toda mi camperización, es mi horno a gas de la marca Dometic. Os lo digo sin paños calientes: haced todo lo posible por evitarlo.

El funcionamiento de este horno es pésimo. Al ser de gas, la llama está ubicada al fondo. ¿El resultado? Todo lo que colocas al fondo del horno se quema por completo, mientras que la comida que queda cerca de la puerta se queda totalmente cruda. Intentar hacer una pizza es una odisea frustrante; se queda sin hacer por debajo porque el calor se acumula solo en la parte superior. Me salían muchísimo mejor las pizzas en mi antigua Volkswagen T4 cuando las cocinaba en una simple sartén.
Para colmo, no puedo cerrar la puerta del horno al 100% mientras cocino. Tengo que dejarla ligeramente entreabierta, lo que provoca que todo el calor se escape y la temperatura apenas alcance los 200ºC en la parte alta (y dudo que llegue a los 100ºC en la parte inferior). Y mejor no hablemos del encendido: a veces me tiro cinco minutos seguidos pulsando el chispómetro para conseguir que la llama se quede fija.
Para rematar la jugada, el servicio técnico de Dometic es horrible. Cuando iba hacia Escocia y detecté fallos, intenté contactar con el servicio técnico oficial con dos meses de antelación. No encontré ni una sola empresa en todo el país que pudiera o quisiera mirarlo. Unos me pedían que desmontase el horno y se lo enviase por correo, y otros me daban cita para dos meses más tarde. Una gestión nefasta para un producto en garantía.
- Mi aprendizaje: Hubiese sido infinitamente mejor instalar un horno eléctrico. De esta forma, no solo me habría ahorrado estos dolores de cabeza, sino que además habría podido aprovechar de forma inteligente toda la energía eléctrica que me sobra en el camión.
Exceso de electricidad: El dilema de generar más de lo que consumes
En mi Nissan Cabstar llevo instalados dos paneles solares de 315W cada uno (630W en total) y una batería de litio de 150Ah. Para que os hagáis una idea, en mi furgoneta anterior tenía una batería de gel de 90Ah (de la que solo podía aprovechar unos 45Ah reales). Pasar a litio fue un salto tecnológico brutal que en su día me costó unos 1000 €.

La realidad es que el 99% del tiempo voy sobrado de electricidad. Mis baterías suelen cargarse al 100% rapidísimo. Esto, que parece una bendición, a veces genera cierta frustración porque siento que estoy desperdiciando una cantidad enorme de energía solar que mis placas podrían estar generando pero que no tengo dónde almacenar ni consumir.

Solo en contadas ocasiones voy algo justo: cuando paso una semana entera de mal tiempo, cuando decido acampar bajo la sombra tupida de un bosque, o en olas de calor extremo donde el rendimiento baja un poco. En esos momentos puntuales es cuando tengo que planificar de más y buscar el sol de mediodía entre las copas de los árboles.
- ¿Qué haré en el nuevo camión? Mi idea es instalar un fuego de inducción junto a uno de gas. Cocinar con gas en una camper puede ser sucio y muy poco eficiente si hace viento y tienes las ventanas abiertas. Usar la inducción me permitirá «quemar» ese excedente de electricidad diario de forma limpia y cómoda. También barajo añadir más placas solares en el techo (porque físicamente caben) y enfocar el sistema a alimentar consumibles de alta demanda, como cargar una moto eléctrica o, quizás, un aire acondicionado para esos raros momentos de calor insufrible.
El baño seco: Un acierto que debí instalar desde el primer día
Me parece una auténtica locura recordar que comencé a vivir en este camión sin retrete. Como venía de pasar cuatro años viviendo en una furgoneta pequeña sin baño, pensaba que no me haría falta. Qué equivocado estaba.
Actualmente utilizo un baño seco y estoy absolutamente encantado con él. Si os interesa profundizar en su funcionamiento técnico, os recomiendo escuchar el episodio que grabé específicamente sobre esto AQUÍ. No obstante, el diseño original del Cabstar no contemplaba este espacio, por lo que integrarlo a posteriori siempre es complicado a nivel de distribución y cableado.

Además, he aprendido un par de cosas muy importantes sobre el material y la instalación del baño seco:
- Madera vs. Plástico: Mi primer baño seco era de plástico, y el actual es de madera. He notado que, con un uso continuado y en ambientes muy húmedos, el de madera tiende a acumular cierta humedad interna. Para combatirlo, cada vez que lo vacío, lo limpio a fondo con vinagre para desinfectar y eliminar la humedad, dejándolo abierto hasta el día siguiente antes de volver a usarlo.
- La importancia de la ventilación exterior: El fabricante permite añadir un sistema de aireación hacia el exterior. Me arrepiento de no haber pasado los cables necesarios en su día para conectar este pequeño extractor. Con una ventilación directa hacia fuera consigues cero olores y que todo el residuo orgánico se seque mucho más rápido.
- El truco contra los olores: El baño seco bien gestionado no huele. Mi truco infalible es vaciarlo con frecuencia y aplicar aceites esenciales, siendo mis favoritos el de lavanda y el de menta. Eso sí, si te pilla una ola de calor extremo y humedad en pleno verano, mantener los olores a raya es mucho más difícil y te obliga a vaciarlo muy a menudo. ¡La mejor solución siempre será conducir hacia el norte y huir del calor!
El reparto de pesos: La física que a veces olvidamos
Este es un error clásico al camperizar furgonetas grandes o camiones de forma artesanal. Al diseñar la distribución de mi Nissan Cabstar, por pura comodidad estética y de espacio, coloqué casi todo el peso pesado en el mismo lado.
En el lateral izquierdo del camión se encuentran:
- El depósito de agua limpia (más de 100 kg de peso).
- El sofá (otros 100 kg).
- Toda la cocina y sus electrodomésticos.
- Los pesados muebles altillos de Leroy Merlin.
¿Y en el otro lado? Prácticamente solo la chimenea y el baño seco de madera.
Al cabo de un tiempo, al aparcar en terrenos perfectamente nivelados, me di cuenta de que el camión estaba ligeramente inclinado hacia el lado del peso. Para solucionarlo, tuve que acudir a un taller carrocero especializado para que realizaran un ajuste en las ballestas de la suspensión y equilibraran el vehículo. Quedó perfecto, pero es un dolor de cabeza y un gasto que te puedes ahorrar desde la fase de diseño.

- El plan de distribución para el Mercedes Atego (mi nuevo camión): Aunque la distribución interior será similar por comodidad, voy a compensar los pesos de forma inteligente. El depósito de agua limpia (que en este caso será enorme, de unos 1000 litros) irá colocado justo en la mitad del chasis tirando hacia el lateral opuesto. De este modo, el enorme peso del agua equilibrará el sofá y la cocina.
Proteger los bajos contra el óxido desde el minuto uno
Como sabéis, una de mis grandes pasiones es el kitesurf y ahora el wingfoil. Eso significa que paso mucho tiempo aparcado en playas, lidiando con el salitre, la humedad marina y un viento constante que empuja la brisa salada directamente contra los bajos de mi vehículo. El salitre es un devorador silencioso de metales.
Cuando campericé el Nissan Cabstar, no le apliqué un tratamiento protector de bajos desde el día uno, y el óxido no tardó en hacer acto de presencia en zonas expuestas. Estando en Canarias, pagué a un profesional para que aplicara un tratamiento protector antióxido (esa especie de brea negra con piedrecillas). Desgraciadamente, el trabajo estuvo mal ejecutado y apenas duró un año antes de empezar a caerse.
- Mi consejo de oro: Si vas a frecuentar zonas de costa, aplica un tratamiento protector de bajos de alta calidad en el minuto uno de tener el vehículo. En mi nuevo camión, el Mercedes Atego (que importé de Alemania con muy poco óxido), decidí tomar las riendas. Compré los dos mejores productos antióxido de Amazon y los apliqué yo mismo: uno en la mitad izquierda del camión y otro en la derecha para testar cuál es realmente el mejor a largo plazo. ¡Los resultados de este experimento tras 7 meses los tenéis subidos AQUÍ!
Pequeños detalles de diseño y ergonomía que cambiaría
Para terminar, quiero repasar una serie de pequeños detalles que, aunque no te arruinan la vida, marcan una diferencia enorme en la comodidad diaria cuando vives en pocos metros cuadrados:
- Armarios altillos demasiado pesados: Instalé unos módulos ya fabricados de Leroy Merlin. Para el camperizador o el taller (Portcamper en mi caso) es genial porque ahorra muchísimo tiempo de fabricación. Sin embargo, son muebles muy pesados para vehículos que van justos de peso. Además, tras 5 años de uso, los amortiguadores hidráulicos que sujetan las puertas hacia arriba están perdiendo toda la fuerza. Ya he tenido que cambiar tres de ellos y ahora me toca cambiar otro más porque tengo que sujetar la puerta con una mano mientras saco las cosas con la otra. En el nuevo camión utilizaremos maderas mucho más ligeras y duraderas.

- La altura de las ventanas: Mucha gente me pregunta por qué mis ventanas están colocadas tan bajas. ¡Pues mi arrepentimiento es no haberlas puesto todavía más bajas! Es cierto que, si estás de pie cocinando, una ventana alta es maravillosa. Pero la realidad es que pasas mucho más tiempo sentado en el sofá trabajando o relajándote. Sentado, la ventana me queda a la altura de los ojos en su parte inferior, obligándome a estirar el cuello para ver el paisaje. En el próximo diseño las bajaré unos centímetros para disfrutar de las vistas directamente desde el sofá.
- Pantalla de proyector eléctrica: Quise instalar una pantalla de cine enorme en el camión. Como íbamos con prisa por terminar la camperización, compramos una pantalla eléctrica ya fabricada. Es pesada, aparatosa y está colocada en un sitio muy alto. Hoy en día tengo claro que un simple estor enrollable (tipo cortinilla) cortado a medida habría cumplido exactamente la misma función por una fracción de su peso y complejidad.
- El brillo del monitor: Trabajo horas frente al ordenador dentro del camión. Tengo un monitor con Smart TV integrado que me encanta por tamaño y conectividad (puedo ver Netflix directamente sin aparatos externos). El problema es que tiene muy poco brillo. Aunque la pantalla es mate (ideal para evitar reflejos), si entra un rayo de sol lateral, no veo nada y me obliga a cerrar las cortinas. En mi nuevo hogar sobre ruedas buscaré un monitor con un brillo altísimo.

- Silla de oficina cómoda desde el día uno: Empecé trabajando en una silla de diseño muy bonita y fina, pero que después de dos horas te destrozaba la espalda. Tras mucho buscar, encontré una silla de oficina plegable que es un absoluto sueño de comodidad. Ojalá haberla comprado el primer día. En el nuevo camión diseñaré un hueco específico en los muebles para poder guardarla fácilmente cuando no la use.
- No escatimes en oscurecedores y mosquiteras: Las ventanas son caras, y añadirles el pack de oscurecedor y mosquitera integrado sube el precio unos 100 € por ventana. Como yo tenía ocho, decidí poner el pack solo en cuatro de ellas para ahorrarme 400 € (¡que para mí son tres meses de gasolina!). A día de hoy, me arrepiento. Aunque la mosquitera la uso poco, los oscurecedores son una gozada para dormir completamente a oscuras cuando te toca pernoctar cerca de una farola molesta. Mis cortinas normales son demasiado finas y dejan pasar mucha luz.
- La esquina de la cocina en L: Las cocinas en forma de «L» generan una esquina ciega profunda que es de muy difícil acceso. Yo utilizo ese hueco enorme para almacenar cosas que apenas uso en mi día a día (como las ruedas de repuesto del skate eléctrico). Como es tan incómodo y no ves lo que hay, tengo una lista en las notas de mi móvil donde apunto exactamente qué hay guardado en ese rincón para no olvidarme.

Conclusión: El camino hacia el camión perfecto
La camperización perfecta no existe, pero cada error cometido es un paso más hacia el diseño ideal. Mi Nissan Cabstar ha sido un compañero de vida insustituible durante estos casi cinco años, y haber tenido que camperizarlo a contrarreloj en solo un mes para llevarlo a un festival con Portcamper fue una experiencia brutal que salió sorprendentemente bien.

Ya hemos empezado a publicar en el canal de YouTube de Viajando Simple una serie de vídeos donde varios expertos del sector camper analizan y critican con lupa el diseño que tengo pensado para mi nuevo camión, el Mercedes Atego. ¡Pasaos a verlos y dejad vuestras propias críticas en los comentarios! Tenéis el primer vídeo AQUÍ.
Y recordad, si estáis buscando un taller camper de confianza para vuestro proyecto o necesitáis ayuda personalizada con el diseño de vuestra futura casa sobre ruedas, podéis entrar en Camperizando. Os echamos un cable de forma totalmente gratuita comparando presupuestos de talleres con disponibilidad cerca de vosotros. ¡Estaré encantado de meterme de lleno en vuestros planos y ayudaros a diseñar la camper de vuestros sueños!
¡Nos vemos en la carretera!
Un fuerte abrazo desde los Alpes.